LA HISTORIA DE HANNAH

Un legado familiar, una isla salvaja, crecer en la naturaleza...

Hannah tiene un talento especial para el diseño, transmitido de generación en generación por la familia Carnegie, desde Cumberland Island en Georgia, EE. UU.

 

Cuando era niña, estaba completamente inmersa en la rutina diaria de la vida en la isla con sus primas, su madre -la renombrada diseñadora de joyas Gogo Ferguson- y su abuela Lucy, la matriarca de la isla. El contraste entre su infancia en una isla remota y sus viajes por el mundo, le ha otorgado una consciencia específica, centrada en la geometría y la simetría de la naturaleza: ya sea la mirada de patrones de diseño aparentes en el reino de los insectos, las venas que atraviesan una hoja de roble o las galaxias microscópicas de organismos y células.

Son estos impresionantes matices de la naturaleza los que Hannah se esfuerza en comunicar a través de la joyería. Canaliza las formas, los patrones únicos y exquisitos de la naturaleza de una manera que inspira la reconexión con nuestro entorno natural. Celebrar la naturaleza y al mismo tiempo crear conciencia sobre su conservación es su razón de ser.

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EN UN DESIERTO ENCANTADO

Cumberland Island

Cumberland Island es la isla más grande y menos desarrollada de la costa este de EE. UU. En 1880, el tatarabuelo de Hannah, Thomas Carnegie -hermano menor de Andrew Carnegie- y su esposa Lucy Coleman Carnegie compraron la isla Cumberland para su retiro de invierno. Gracias a Thomas y Lucy, la familia ha logrado mantener la isla a salvo del desarrollo urbanístico y, en 1970, se donó la mayor parte al Servicio de Parques Nacionales de EE. UU.

 

 

Hasta el día de hoy, Cumberland sigue siendo la joya de la corona de Sea Island y una de las mayores islas con menor desarrollo de la costa este de América. La isla tiene tres ecosistemas principales: a lo largo del borde occidental, hay grandes áreas de marismas y enormes robles cubiertos de musgo y plantas de palmito bordeando el denso bosque marítimo; la playa es su ecosistema más conocido con una extensión de 18 millas; finalmente, vayas donde vayas, encuentras los pasos de los indios nativos de Timucuan y los primeros exploradores británicos y españoles. Hannah fue criada y educada en casa, en Cumberland Island, patrimonio de la biosfera de la UNESCO.

EL LEGADO FAMILIAR

Andrew Carnegie 

El fundador de la filantropía moderna

Andrew y Thomas Carnegie nacieron en 1835, en una familia humilde de Dunfermline, Escocia. En 1848, con la esperanza de una vida mejor, sus padres vendieron todas sus pertenencias a cambio de un billete familiar a Estados Unidos. Veinticinco años después, los hermanos Carnegie lideraban la industria del acero estadounidense y la expansión del país. Fundaron la Carnegie Steel Corporation, la empresa de fabricación de acero más grande del mundo.

 

Durante los últimos dieciocho años de su vida, Andrew donó casi el 90 por ciento de su fortuna a organizaciones benéficas, fundaciones y universidades. En un artículo que escribió en 1889, "El Evangelio de la riqueza", llamaba a los ricos a utilizar su riqueza para mejorar la sociedad, lo que estimuló una ola de filantropía en el país.

Hannah y su familia están orgullosos de su herencia y cada año se reúnen en Cumberland Island y Maine, alrededor de hogueras en las que preparan ostras asadas, comparten historias y transmiten la sabiduría de las seis generaciones anteriores. En reconocimiento a los logros conseguidos por la familia en la conservación del entorno, Hannah decidió utilizar el apellido familiar para fundar su propio negocio.

EDUCACIÓN Y FILANTROPÍA

Conciencia medioambiental y aprendizaje creativo 

Hannah y su madre, Gogo Ferguson, una reconocida diseñadora de joyas estadounidense, han apoyado durante toda su vida al Departamento de Recursos Naturales de Georgia, una organización dedicada a crear conciencia y apoyar la supervivencia de ecosistemas frágiles y especies en peligro de extinción en la costa este de los Estados Unidos.

 

 

Siguiendo la tradición de filantropía de la familia, Hannah se compromete a donar un porcentaje de sus colecciones a fundaciones e iniciativas centradas en la conservación de la naturaleza y la educación.

CONSULTAS FILANTRÓPICAS

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